Portugal, un país intervenido por la UE, con graves problemas de
deuda pública y de captación de ingresos públicos, no puede renovar unos
50000 ordenadores obsoletos, básicamente por el coste del hardware
asociado. La idea es poder sustituir el software actual por programas de
fuentes abiertas y que no paguen licencia, que sean capaz de correr en
dichas máquinas (noticia en portugués). Muchas de esas máquinas no están
en condiciones de correr software de Microsoft de última generación,
aparte del coste que tienen estas licencias para un presupuesto como el
portugués.
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